Cortometraje – Basado en una anécdota real
“Nunca te burles de una gordita” nació en plena época del Covid-19, inspirado en una historia real que una señora publicó en redes sociales y que se volvió viral por su mezcla de humor, ternura y humanidad. Esa anécdota se quedó rondando en mi cabeza durante días, hasta que una llamada cambió todo: uno de nuestros aliados nos pidió un cortometraje listo para estrenar en apenas tres días. No teníamos nada preparado… pero sí teníamos una gran historia.
Confiando únicamente en el instinto creativo y saltándonos todos los procesos habituales de aprobación, escribí el guion y decidimos grabarlo al día siguiente. Era un reto en plena pandemia, y para colmo, la ciudad atravesaba un paro cívico con bloqueo de calles, lo que complicaba el traslado del equipo y del elenco.
De hecho, yo terminé actuando en el cortometraje por pura improvisación. El papel secundario estaba asignado a mi amigo Alfonso Torrico, pero los bloqueos le impidieron llegar a tiempo. Cuando finalmente pudo llegar, ya estábamos contra el reloj y solo alcanzó a aparecer como extra. Fue una locura, pero una de esas locuras que se vuelven parte esencial de la historia del proyecto.
Gracias a intercambios publicitarios, la producción se realizó casi a costo cero y la respuesta del público superó todas las expectativas: más de cinco millones de reproducciones y miles de comentarios que convirtieron este pequeño experimento en un fenómeno digital inesperado.
Este cortometraje me demostró que, incluso en los momentos más difíciles, las historias simples y humanas pueden abrirse camino cuando se cuentan con honestidad, creatividad y corazón.
Agradecimientos
Este proyecto cobró vida gracias a un equipo increíble.
Gracias a los actores Javo Silva, Berenice de la Cruz y Valentín Toribio, por dar alma y autenticidad a cada escena.
A los extras Leonardo Cirbián, Ana Caballero, Alfonso Torrico, Varinia Parrilla y Litzy Sánchez, por acompañarnos incluso en medio del caos de la ciudad.
Un enorme agradecimiento a la franquicia de restaurantes mexicanos La Chapu, que no solo nos prestó sus instalaciones, sino que abrió especialmente para nosotros y movilizó a su personal en plena pandemia y en medio de un paro cívico. Su apoyo fue determinante y profesional en todo sentido.
Y un agradecimiento especial a Leonardo y Hugo Cirbián, dos de los máximos exponentes de la creación de contenido en Bolivia. Sus consejos, su guía y las horas compartidas en la oficina y su presencia física el día del rodaje, fueron clave para que este cortometraje viera la luz. Este proyecto es también fruto de ese acompañamiento y de un crecimiento personal invaluable.